Tengo 61 años. Practico la bicicleta (3500 a 4000 Km./año) aunque eso no me impide sufrir el síndrome de las piernas sin reposo hasta tal punto que soñaba con el momento de tumbarme en la cama.
Despertado varias veces por noche y a la búsqueda perpetua de zonas frescas, mi sueño no era reparador. Mi esposa sufre de sofocos debido a la menopausia, y eso no mejoraba por la búsqueda de frescor.
Mi cirujano, no veía la necesita de una operación, y me he decidido, bajo los consejos de mi angiólogo, comprar una manta CLIMSOM.
Desde la primera noche, noté una auténtica comodidad . Regulo la temperatura entre 24° y 26° grados y por fin mis noches son reparadoras.
Pronto mi esposa va a probar Climsom por sus sofocos, aunque tengo que reconocer que no tengo prisa por separarme de mi manta.